sábado, 6 de junio de 2015

Falacias

 Falacias extraídas del artículo “Mitos y tradiciones"


  • La forma y altura del vientre pueden indicar el sexo del bebé.
  • El sexo del bebé se relaciona con la frecuencia cardíaca fetal.
  • La relación sexual influye en el sexo del futuro bebé.
  • Si se quiere conocer el sexo del segundo bebé se logra solo con ver la nuca del primer hijo o hija. 
  • Si durante el embarazo se padecen muchas agruras, el bebé tendrá mucho cabello.
  • Una mujer embarazada debe comer por dos.
  • Un antojo negado asegura una mancha con la imagen del alimento deseado.
  • Cada hijo cuesta un diente.
  • Cruzar las piernas o levantar los brazos pueden estrangular al bebé con el cordón umbilical.
  • El bebé sufre durante el coito.
  • Hacer ejercicio adelanta el parto.
  • Si la madre ve un eclipse, el bebé nacerá con labio leporino.
  •  No ver la televisión después de una cesárea por enfrentarse a la posibilidad de quedarse ciega.
  • No exponerse al aire después del parto.
  • No consumir cítricos, se corta la leche materna.
  • Los entuertos son provocados por el aire frío colado.

                                                   “Los entuertos son provocados por el aire frío colado.”
 
No hay duda de que las creencias populares influyen de manera significativa en la conducta de las personas respecto a los cuidados de la salud, estas prácticas suelen ser en su mayoría erradas al igual que las medidas que se toman para “resolver” algún tipo de afectación.
Lógicamente el cuerpo de la mujer sufrirá modificaciones fisiológicas antes, durante y después del parto una de estas ocurre en el útero provocando los llamados entuertos.
Los entuertos no son provocados por el aire frío que entra a nuestro cuerpo por no abrigarnos después del parto, sino a las contracciones del útero mientras involuciona al tamaño normalDesde el punto de vista de la medicina y la biología estos dolores no se deben más que al proceso postparto que sufrimos las mujeres, a dicho proceso se le llama puerperio. En este periodo se identifican varias etapas, en una de estas se dan los mencionados entuertos.
En el sitio de internet  www.infogen.org.mx, en su artículo Entuertos o Contracciones Uterinas Postparto, definen: “Se les llama popularmente “entuertos o calambres abdominales” a las contracciones uterinas potentes que ocurren en el posparto y que tienen como objetivo:

  •  Reducir el útero a su tamaño normal,
  •  Volverlo a su posición normal en la pelvis y
  • Colapsar los vasos sanguíneos sangrantes que han quedado en el lugar donde estaba la placenta.

El fenómeno anatómico principal que tiene lugar durante el puerperio es la llamada “involución uterina”, proceso mediante el cual el útero, que se distendió para albergar en su interior al bebé, regresa a un tamaño más o menos semejante al que tenía antes del embarazo.” […leer más]
Algunas investigaciones sobre este tema se centran en los datos que aportan las madres al ser monitoreadas para evitar futuras complicaciones durante el puerperio. [1]

Las falacias como detonador de la investigación científica

Reflexión

Las falacias actúan como detonante de una investigación científica cuando se busca comprobar la veracidad de un hecho.
Si bien, la ciencia no se equivoca, el ser humano sí; solo en la física existen leyes universales, una ley es permanente, comprobable e inmutable; en las demás ciencias como en la biología, solo se dan suposiciones o teorías hechas en base a una serie de observaciones realizadas por el investigador, nunca se da una afirmación de los resultados que diga que tal fenómeno ocurre de cierta forma.



Fuentes de consulta: 
Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud. (2012). Mitos y tradiciones. Enero 20,2015, de Secretaría de salud.

Peralta, M. (1996). Aspectos clínicos del puerperio. Enero 20,2015, de Instituto Chileno de Medicina Reproductiva

Amaya, Jairo. Puerperio y lactancia materna. Enero 20, 2015, Obstetricia Integral siglo XXI. Tomo I, capítulo 17.

Wikipedia. Método científico. Enero 20, 2015.

Granero, José L. (marzo 2004). Puerperio. Enero 21, 2015. Medicina Familiar y Comunitaria Hospital “La Inmaculada “.
 


miércoles, 4 de marzo de 2015

Reseña de los textos de Juan Rulfo: El llano en llamas y ¡Diles que no me maten!






En esta reseña se describirán elementos de identificación sobre el autor tales como el contexto social, histórico y geográfico en el que se desarrolló como escritor. De igual manera, se determinará el contexto social, histórico, geográfico y cultural en el que se desarrollan los relatos, “¡Diles que no me maten!” y “El llano en llamas” del libro titulado homónimamente, El llano en llamas de Juan Rulfo.

Motivos
El escritor mexicano Juan Rulfo nacido el 16 de mayo de 1918 en Apulco, localidad cercana a San Gabriel, Jalisco fue sin duda un representante icónico de la literatura moderna latinoamericana del siglo XX.
Perteneció al movimiento literario denominado “realismo mágico” ya que sus narraciones se caracterizan por relatar hechos insólitos, fantásticos e irracionales en un contexto realista. Entre sus obras escritas está el libro “El llano en llamas”, el cual es una recopilación de cuentos publicados en el año de 1953 por el Fondo de Cultura Económica (FCE) en México D.F.; conformado por quince relatos. En la segunda edición de 1970 se adjuntaron dos relatos más, “El día del derrumbe” y “La herencia de Matilde Arcángel”.
Geográficamente el escritor estuvo influenciado por el propio lugar que lo vio crecer, un escenario devastado por los estragos de la Revolución y la Guerra cristera de los años 1926 a 1929. La niñez de Juan Rulfo transcurrió en una atmósfera llena de repercusiones de la reciente Revolución, en tierra áspera, estéril por la erosión, y devastada por los largos años de Guerra Civil. En la segunda mitad de los años 20, el estado de Jalisco se convirtió en uno de los focos de la rebelión de los cristeros. Llevados hasta la desesperación, los campesinos abandonaban los lugares natales. Los pueblos desiertos y los campos desolados quedaron grabados para siempre en su memoria. (Villaseñor)
Por ello su obra manifiesta históricamente la realidad de aquel México al que le faltaba la esperanza y le sobraba la desolación. Manifiesta aquel mundo del ser rural agotado y falto de fe, que padecía los conflictos agrarios y la insurrección de los cristianos enmudecidos por los federales. Sin embargo, mantuvo una ideología neutral y distante (centralista) y se debe a una razón fundamental puesto que no fue partidario de la guerra cristera ni de los estragos de la Revolución Mexicana, solo lanza al aire su visión como una denuncia sociopolítica de aquellos tiempos.
Rulfo parece alérgico a todo: a la crítica, a un cambio social, incluso a su propia gloria. Cuando dijo todo lo que tenía que decir, calló. Este suicidio creador ha durado desde 1955, año de la publicación de su última novela.[1]

Panorama de sus relatos
            "¡Diles que no me maten!” y “El llano en llamas” no son narraciones propias de la Revolución Mexicana pero el autor sí proyecta conflictos e historias subjetivamente sobre la época, todo encaja perfectamente como analogía. Los montes y llanos de tierras mexicanas son el escenario principal de sus escritos; en su creación, se mantuvo fiel a su tierra natal, Jalisco. Así narra Juvencio Nava en “¡Diles que no me maten!” "Y yo echaba pal monte, entreverándome entre los madroños y pasándome los días comiendo verdolagas…”, o como relata el narrador en “El llano en llamas”, “cruzaron por encima de nosotros hacia los cerros.”
En ellas se desarrollan historias enmarcadas por la aridez y la sequía de los llanos jaliscienses en los que abunda la mala vida y la desesperanza. Aborda la vida desdichada del hombre rural mexicano; de aquellos que habitan en los poblados, sus usanzas, modos de vida, sus razones, sus temores, sus sentimientos, su forma tan característica de hablar de acuerdo con la región… La vida de “la gente de pueblo”. Los personajes en ambas narraciones son gente de campo, gente simple…gente común que usa un lenguaje común. Su realidad coincide con la realidad de aquellos hombres de la época, hombres que sufren por todo aquello que ha sido destruido y les ha sido arrebatado. Les toca vivir un destino ya predispuesto a la fatalidad, a lo que ya no tiene remedio, solo esperan y escudriñan el fracaso. Ambos textos mantienen su familiaridad con la muerte, con aquello que ya no tiene remedio. Juvencio Nava en ¡Diles que no me maten! es fusilado 35 años después de haber matado a su compadre Don Lupe Terreros. Sin embargo se aferra a su supervivencia: “No tenía ganas de nada. Sólo de vivir (...) unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado”. Después del pecado le viene la culpa y finalmente cumple su condena. Aunque es un criminal él siente que ya ha pagado.
En “El llano en llamas” se narra el enfrentamiento entre los hombres de Petronilo Flores(los federales) y Pedro Zamora(los rebeldes). Mataban y aniquilaban a diestra y siniestra y hasta con gusto, “daba gusto,
era bonito”. Pero también a ellos los mataban y aniquilaban reduciendo cada vez más el número de integrantes En el aguaje estaba otro de los nuestros con las costillas de fuera como si lo hubieran macheteado.”
Rulfo parece valorar implícitamente todo quehacer humano que promueva las relaciones de solidaridad entre los hombres y denuncie los caminos de muerte por oposición a los de la vida.[2]
El tiempo de Rulfo pareciera tullido, no anda. Los relatos no mantienen un orden cronológico, todo es desordenado, las imágenes van de aquí para allá transportándonos a distintos espacios temporales en la historia “poco después”, cosa de cinco años”, “Esto pasó hace treinta y cinco años”, “desde entonces”, etc.
Sin pasado, sin futuro y con un presente que no le pertenece, el hombre está condenado a la impotencia frente al destino.[3]
  
Juicio valorativo
Considero que Rulfo como representante de la literatura moderna del siglo XX, despertó controversia con su obra, estaba un tanto fuera de lugar para su época pero aun así fue bien criticada. Su técnica narrativa (fragmentación, atemporalidad, ambigüedad, uso de narrador equisciente y/o testigo)  está ubicada en  el realismo mágico donde integra lo fantástico a lo real transformándolo en ficción pero sin deformarlo, con esta técnica innovó en aquel entonces, colocándola incluso dentro de lo europeizado. La temática de sus historias tiene cierto sentido realista tanto del drama de su propia vida, por el asesinato de su padre, como a la situación que padecía socialmente el país, específicamente los campesinos en aquel momento debido a la Revolución y la Guerra Cristera.
Evidentemente estos relatos y la obra completa de Rulfo son ideales para llevar a cabo infinidad de análisis literarios, sociales y lingüísticos que enriquecerían aún más la genialidad de sus escritos.


[1] Narrativa mexicana: de Azuela a Rulfo. Francisco Antolin. Concordia University, Montreal.
[2]Destrucción de los mitos, ¿posibilidad de la Historia? "El llano en llamas" de Juan Rulfo. Yvette Jiménez de Báez. El Colegio de México.
[3] Narrativa mexicana: de Azuela a Rulfo. Francisco Antolin. Concordia University, Montreal.