miércoles, 28 de enero de 2015




"Para ser grande, sé entero: nada tuyo exageres o excluyas. Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas, por eso la luna brilla toda en cada lago, porque alta vive"
-Fernando Pessoa

lunes, 5 de enero de 2015

El voto femenino en México.




La lucha femenina por ejercer sus derechos de votación y decisión comenzó en México sus primeras manifestaciones importantes se dan durante los años 1884 y 1887, cuando por primera vez una publicación, la revista femenina Violetas del Anáhuac, fundada y dirigida por Laureana Wright González y escrita solamente por mujeres, demandó el sufragio femenino.
Pero no fue hasta el 9 de diciembre de 1952 que se leyó en la Cámara de Diputados la iniciativa presidencial de Ruíz Cortines para que se otorgara el voto a la mujer. Ester Chapa, militante comunista y fundadora del Frente Único Pro Derechos de la Mujer, no estuvo de acuerdo y pidió que se concluyera el trámite de 1937, el cual incluía:
  •  Incorporar a la mujer mexicana la vida cívica y política de la nación.
  • Otorgar a la mujer mexicana iguales derechos que al hombre para que desarrolle sus      facultades en la medida de sus fuerzas. 
  •  Igualdad de derechos para la mujer ante las leyes civiles, sociales, económicas y políticas.
Su petición no fue aceptada y el 17 de octubre de 1953 se publicó en el Diario Oficial, la modificación al texto constitucional según la cual se reconocía a la mujer en México el derecho a votar y ser votada en las elecciones a nivel nacional.
En las elecciones federales para renovar la Cámara de Diputados en el periodo 1955-58, se eligió a las primeras 7 diputadas a la XLll legislatura.
En los años sesenta y setenta las mujeres incrementan su participación en la vida política, en las carreras universitarias, en el mercado laboral; participan en el movimiento estudiantil y acceden masivamente al uso de la píldora anticonceptiva.
Por esos años, la mayoría de edad se establece a los 18 años para ambos sexos; el movimiento feminista defiende el derecho a la interrupción del embarazo, a la no violencia contra las mujeres y la protección a las mujeres violadas; mientras se generan programas de planificación familiar.
En 1976 se reforma el segundo párrafo del Artículo 4º de la Constitución Mexicana, que eleva a rango constitucional la igualdad entre el hombres y la mujer, así como la libertad para decidir sobre el número y espaciamiento de las hijas y los hijos. En el terreno de la participación política, se cierra la década de los setenta con un importante logro: Griselda Álvarez gana y obtiene la primera gubernatura (Colima, 1979) para una mujer en la historia moderna de México.
Durante la década de los años ochenta y noventa las mujeres hacen suyos los derechos ganados e incrementan su participación en las universidades, en el mercado laboral, en la política y en todos los ámbitos de la vida nacional.


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Referencias:

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cabeza de tortuga (reseña)




Cabeza de tortuga, escrito por el cuentista yucateco Carlos Martín Briceño, es uno de los cuentos incluidos en su libro Caída libre publicado en el año 2010; obra merecedora de la Mención de Honor en el Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí (2008).

El personaje principal, y en el que se centra la mayoría de la narración es un hombre que, llevado como menciona en el texto, por el riesgo y “lo imprevisto”[1] experimenta una situación por demás incomoda al convivir con una pareja de ancianos. El morbo y el atrevimiento lo arrastran a observar y vivir escatológicas escenas conforme se desarrolla la historia; como el experimentar una erección por motivos únicos en la imaginación y la mente del protagonista, a mi parecer. El autor narra cada escena con tales detalles que provoca adentrarse en la historia y en sus letras hasta hacer padecer en el lector el asco y repulsión al leerlas pero no por ello dejar de hacerlo.

En el cuento, los personajes secundarios que son los ancianos son los principales responsables de  cada uno de los sentimientos experimentados por el protagonista; ellos de manera natural, actúan sin ningún tapujo sobrellevados por ese estado de senilidad conveniente.

“Procuro decir lo que la gente no ve o  lo que la gente no quiere ver”, menciona Carlos Martín Briceño en la entrevista dada a Ricardo E. Tatto en 2010,[2] refiriéndose a los temas mencionados en los cuentos que narra en su libro. Ciertamente Cabeza de tortuga aborda temas sociales y hasta tabú tales como la sexualidad en las personas de la tercera edad y ese, tal vez, sea el gusto culposo que experimenta el protagonista en la historia.

A partir de mi experiencia en la investigación y lectura de algunos de sus relatos,[3] Briceño permite al lector mezclarse en la incomodidad propia de la lectura. El resultado da mucho que pensar acerca de la estabilidad emocional y psicológica de los personajes puesto que actúan de una manera que relativamente no es común.

Pero es por esa misma causa que sus textos atrapan y capturan la atención desde el inicio y se mantiene de igual manera dejando un buen sabor de boca en cada persona que haya sido tentada por sus letras.






[1] Tercer párrafo del texto. “Suelo dejarme llevar por lo imprevisto.”

[2] El arte es largo, la vida breve", con Ricardo Tatto. Entrevista a Carlos Martín Briceño sobre su libro "Caída Libre". (26/oct/2010)


[3]Carlos Martín Briceño's Blog  http://www.goodreads.com/author/show/6522220.Carlos_Mart_n_Brice_o/blog